En cinco años completos, los trabajadores informales perdieron 14 sueldos con el poder adquisitivo de 2017, los públicos perdieron 10 sueldos y los privados registrados perdieron 8 sueldos. Así lo indica el director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), Nadin Argañaraz. Mientras los trabajadores públicos tuvieron un aumento real anual del 2%, los privados registrados quedaron en cero y los trabajadores informales perdieron el 7,6%. Sólo en diciembre los salarios del sector privado registrado subieron 4,5%, cifra inferior a la inflación (5,1%). Lo mismo sucedió con los salarios privados no registrados (0,5%) y lo opuesto con los salarios del sector público (9,2%). Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) confirman que el salario perdió otra vez frente a la inflación. La variación de las remuneraciones promedio del año pasado ha sido del 90,4% contra un 94,8% del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Claro que el impacto no ha sido igual entre los tres subgrupos de trabajadores. Mientras el sector público pudo superar la pauta inflacionaria (en promedio los salarios estatales se expandieron un 99,4%), los sueldos de los trabajadores no registrados o informales sólo pudieron expandirse un 65,4%. En el medio de ellos estuvo el sector privado registrado, cuya remuneración creció un 93,8% (en el promedio general, porque hubo sectores que negociaron salarios por debajo de esa cifra).
El dato positivo de 2022 –acota el titular del Iaraf- es que los trabajadores públicos recuperaron poder adquisitivo y los privados registrados no perdieron. Lo muy negativo sigue siendo lo que ocurre con los trabajadores informales, que volvieron a perder mucho poder adquisitivo durante el año que pasó. La baja de la tasa de inflación es esencial para revertir un proceso de deterioro significativo durante el último lustro, plantea el economista. Si se toma como base el sueldo promedio mensual de 2017, en 2022 los trabajadores privados registrados perdieron el equivalente a 2,0 sueldos. Los públicos perdieron 2,5 sueldos y los trabajadores informales, que son los que más pierden con la inflación, perdieron el equivalente a 4,2 sueldos mensuales de 2017, puntualiza Argañaraz.
La inflación se mantiene y continúa poniéndole freno al poder de compra de todos los asalariados, más aún de aquellos que cobran la mínima. Entre diciembre de 2019 y diciembre de 2022 el poder de compra del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) cayó de 3,1 a 2,8 Canastas Básicas Alimentarias (CBA) para un adulto equivalente, medida que se utiliza para definir la línea de indigencia. Esto representa una merma de 14,8% punta a punta en tres años. El poder de compra del SMVM se ha mantenido en mínimos de toda la serie desde el primer trimestre de 2022, período en el cual los precios tuvieron una significativa aceleración. El máximo se alcanzó en enero de 2017, cuando el SMVM alcanzó para comprar 4,5 Canastas Alimentarias. Los datos surgen de un análisis hecho por el equipo técnico de la Fundación Libertad y Progreso en base a estadísticas oficiales.